Pablo Madariaga

Hola soy Pablo Madariaga, fotógrafo en Santander.

 

Desde la adolescencia la música, la fotografía y el mar fueron mis grandes pasiones. Me licencié en Psicología y estudié Recursos Humanos más tarde, pero siempre pensé que acabaría dedicándome de una manera o de otra a alguna de estas aficiones que nunca abandoné. Al final la fotografía fue ganando al resto y me encontré trabajando como fotógrafo en un periódico regional al tiempo que montaba mi estudio de fotografía. Han pasado más de 12 años y desde entonces he trabajado con las mismas ganas y la misma pasión. Vivo en Santander, no muy lejos del mar, junto a mi mujer y dos peques de 0 y 3 años que me tienen robado el corazón. Últimamente paso la vida entre pañales, biberones y ediciones en Lightroom, pero intento sacar tiempo para una buena cervecita con los amigos.

 

En mis reportajes me gusta ir ligero de equipaje y perderme entre los invitados. Disparo de un modo discreto y natural. Me gustan las cámaras pequeñas con diales manuales fácilmente accesibles. Utilizo focales moderadas y lentes luminosas que me permiten mayor flexibilidad de foco en las tomas rápidas y al tiempo poder crear desenfoques suaves cuando es necesario. Actualmente utilizo una Leica M10 y un Summicron 28mm f2 durante todo el día. El uso de una misma lente además, hace que me implique más en la acción y me concentre mucho en el reportaje. Empleo luz natural como fuente de iluminación principal y puntualmente uso flash directo de forma creativa. Llevo flash Leica SF24D.

 

Siempre cuento con otro cuerpo full frame completamente operativo en caso de necesidad. 

 

Un día de boda no puede faltar la sonrisa, el buen humor, la amabilidad y el respeto. Crema de sol, camisa o polo y zapato cómodo. Nunca olvido el agua; nos ha salvado la vida en más de una ocasión. Los nervios los dejo en casa y disfruto intentando hacer buenas fotografías.